Sonreía Garnold. Tramaba un fuego, tenía encendedor en su mochila, en la orilla. Y buscaba ramas a la luz de la luna. Uy, esta va. Esta. Crack, rompía, agrupaba y transportaba.
Voy a hacer el fuego más grande de la historia de esta isla. Voy a convencer al río de que puedo volar. Al río y a todo lo que existe. Y le voy a agradecer a la luna por su luz y recordarle que es hermosa. Quiero que todos nos sintamos bien. Quiero que toda la isla esté de acuerdo en la alegría que va a acarrear este este fuego. Se viene, amigos, gritó, el FOK.
Voy a hacer el fuego más grande de la historia de esta isla. Voy a convencer al río de que puedo volar. Al río y a todo lo que existe. Y le voy a agradecer a la luna por su luz y recordarle que es hermosa. Quiero que todos nos sintamos bien. Quiero que toda la isla esté de acuerdo en la alegría que va a acarrear este este fuego. Se viene, amigos, gritó, el FOK.
¿Vos querés? Le dijo a un árbol. Ey, se inclinó hacia una rana, ¿Fok? Vengan todos, vengan, están todos invitados a presenciar la luz, el calor, la isla, ¡El fuego!
Fuh-, arrancó. Ojos bien abiertos de fuego.
¡FOK! ¡Este es! ¡Este mismo es! ¡Mirad! Si no hay otra cosa para ver. Es de día otra vez, el infierno nos unió. Y los árboles se sacudían con un nuevo viento que alababa al fuego naranja. Y los animales, que asustados se iban, volvían con los gritos de Garnold que lo dirigía todo. Fuego pensaba Garnold, y ponía más leña. Fuego, y cocinaba un guiso. No hay mejor agradecimiento que una buena cocción. Compartía lo poco que había con sus manos negras, y los animales se acercaban tímidos. De a poco, el ambiente se hizo fiesta. La naturaleza entendió que Garnold no quería lastimar.
Se subió a un árbol, a una copa que estaba a la altura de la fogata. Y mientras los animales comían las sobras, el admiraba todo. Garnold debía volar esa noche.
Amigos, gritó como ave, presten atención, la intensidad del hombre vibra tanto que inventa, la razón de la naturaleza nos da lugar, hoy la alegría cumplirá un deseo. Espero sepan contemplarlo, y saltó por encima del fuego, hacia la laguna. Anaranjado Garnold por el aire sentía una dignidad eterna. Esto es, festejaba. Sí.
Se subió a un árbol, a una copa que estaba a la altura de la fogata. Y mientras los animales comían las sobras, el admiraba todo. Garnold debía volar esa noche.
Amigos, gritó como ave, presten atención, la intensidad del hombre vibra tanto que inventa, la razón de la naturaleza nos da lugar, hoy la alegría cumplirá un deseo. Espero sepan contemplarlo, y saltó por encima del fuego, hacia la laguna. Anaranjado Garnold por el aire sentía una dignidad eterna. Esto es, festejaba. Sí.
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