De noche, en un sillón tiene una revelación, se toca la cabeza porque le duele.
En una vereda, corta una flor para oler y compartir.
Después de cenar, come una manzana y tira el corazón en la tierra.
Garnold no siente culpa, él mismo es la tierra. Es su propia raíz la que mató en el apuro.
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