Garnold se duchaba mientras dos de sus amigos tomaban mate en la estación de tren. Pronto se encontrarían.
Abrió la canilla caliente y se desvistió. Había olvidado que el jabón había quedado en la cocina, por lo que fue a buscarlo desnudo.
Acomodó la ropa sobre la tapa del inodoro y entró en la ducha. Estaba tan caliente que con mucho cuidado evitó que el agua toque cualquier parte que no sea el brazo.
Abrió la canilla fría a un punto justo que ya conocía y sin dudar, esperó unos segundos y se empapó por completo.
Terminó la limpieza de su cuerpo después de 20 minutos que pudieron haber sido 5 y se secó sin mojar el piso del baño.
Al encontrarse con sus amigos todos sonrieron. Porque no sólo la presencia de Garnold era alegría, sino también la coincidencia de que el tren,
que se estacionó con todo su sonido, trajo a Pelpa para celebrar el reencuentro clásico del grupo.
Después de saludarse, estos que estaban sentados se montaron sus mochilas y decidieron caminar a otro sitio hermoso. La plaza.
lunes, 15 de febrero de 2016
¿Qué pasa?
Pelpa trae un plato amarillo.
Diego y Juan tienen hambre.
Garnold lleva en su riñonera lo suficiente como para comprar una Cindor.
¿Qué pasa?
Pelpa está vestido de azul.
Diego y Juan terminaron su termo mientras caminaban, y llevan galletitas en una mochila.
Garnold nunca estuvo ni podría haber estado preso. Hoy tampoco lo estaría.
¿Qué pasa?
Pelpa lleva consigo gran entusiasmo, trae bellas noticias.
Diego y Juan están cansados, aunque muy bien predispuestos.
Garnold se siente tan involucrado en el encuentro, como distraído de lo que se habla.
¿Qué pasa?
Pelpa necesita hacer lo que se propuso.
Diego y Juan harían lo que Pelpa quisiera, incluso aunque la propuesta los incomode.
Garnold también se entregaría a la situación aunque sintiéndose libre.
¿Qué pasa?
Pelpa mete la mano en las alforjas de su bicicleta.
Diego y Juan comparten el último sorbo de agua.
Garnold observa y decide ir a cargar la botella.
¿Qué pasa?
Pelpa saca una bolsa de alfajores vencidos.
Diego y Juan se incomodan y prueban un bocado.
Garnold apoya la botella en el piso y se niega.
Diego y Juan tienen hambre.
Garnold lleva en su riñonera lo suficiente como para comprar una Cindor.
¿Qué pasa?
Pelpa está vestido de azul.
Diego y Juan terminaron su termo mientras caminaban, y llevan galletitas en una mochila.
Garnold nunca estuvo ni podría haber estado preso. Hoy tampoco lo estaría.
¿Qué pasa?
Pelpa lleva consigo gran entusiasmo, trae bellas noticias.
Diego y Juan están cansados, aunque muy bien predispuestos.
Garnold se siente tan involucrado en el encuentro, como distraído de lo que se habla.
¿Qué pasa?
Pelpa necesita hacer lo que se propuso.
Diego y Juan harían lo que Pelpa quisiera, incluso aunque la propuesta los incomode.
Garnold también se entregaría a la situación aunque sintiéndose libre.
¿Qué pasa?
Pelpa mete la mano en las alforjas de su bicicleta.
Diego y Juan comparten el último sorbo de agua.
Garnold observa y decide ir a cargar la botella.
¿Qué pasa?
Pelpa saca una bolsa de alfajores vencidos.
Diego y Juan se incomodan y prueban un bocado.
Garnold apoya la botella en el piso y se niega.
lunes, 8 de febrero de 2016
Chascomús
Garnold otra vez en la orilla.
Se acerca y moja sus pies que se hunden en el barro.
Se sienta y al fin se acuesta.
El agua tapando sus orejas y su mirada fija en un árbol que se mece.
El contorno de las hojas dibujan y desdibujan siluetas de luz en el cielo que Garnold no quiere ver.
Sólo las hojas.
El agua seduce a su sien y el barro lo entierra y sumerge con la perseverancia del río.
Garnold no escucha sus pensamientos porque está atento a cada movimiento del río, del barro, del árbol.
De pronto el agua llega a su nariz y se retuerce en un espasmo parecido al estornudo.
Se acerca y moja sus pies que se hunden en el barro.
Se sienta y al fin se acuesta.
El agua tapando sus orejas y su mirada fija en un árbol que se mece.
El contorno de las hojas dibujan y desdibujan siluetas de luz en el cielo que Garnold no quiere ver.
Sólo las hojas.
El agua seduce a su sien y el barro lo entierra y sumerge con la perseverancia del río.
Garnold no escucha sus pensamientos porque está atento a cada movimiento del río, del barro, del árbol.
De pronto el agua llega a su nariz y se retuerce en un espasmo parecido al estornudo.
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